Capítulo 4: Guillermo Carey, padre de las misiones modernas (1761-1834)


Desde pequeño Guillermo fue autodidacta, se interesó por el estudio de las Ciencias Naturales y los idiomas (aprendió latín, griego y hebreo), y a la edad de 14 años se inició como aprendiz en el oficio de zapatero. Poco después de su conversión a los 18 años comenzó a predicar, y en una ocasión leyendo el libro “los viajes del Capitán Cook” Dios le habló acerca del estado terrible en el que se encontraban los pueblos paganos sin acceso al evangelio. Posteriormente comenzó a sentir cada vez más una carga por traducir la Palabra de Dios al idioma de los Hindúes.

En ese entonces, en las iglesias era impensado llevar el evangelio a los pueblos paganos, ya que lo consideraban algo absurdo, una pérdida de tiempo y recursos, por lo tanto cuando Carey se levantó para compartir lo que estaba en su corazón, fue reconvenido por sus líderes. Sin embargo, siguió insistiendo tanto en oración, como escribiendo y hablando del asunto cada vez que se le presentaba la oportunidad, hasta que en Mayo de 1792, luego de su memorable sermón de Isaías 54:2-3, “Espera grandes cosas de Dios, emprende grandes cosas para Dios”, la audiencia fue confrontada a tal punto por el Espíritu Santo, que fruto de ello, se organizó la primera sociedad misionera de la historia de la Iglesia, por esta razón Guillermo Carey es considerado el Padre de las Misiones Modernas.

A pesar de ello, no fue fácil para Guillermo concretar su llamado a servir en India, varios fueron los obstáculos que debió enfrentar. Por una parte, la Iglesia donde ejercía el pastorado no le autorizaba a viajar, por otro lado, su esposa se rehusaba a acompañarle junto a sus hijos, y además de eso, el gobierno Indio no dejaba entrar a ningún misionero a su territorio. Con todo esto en contra, decidió embarcarse de igual forma, confiando en que Dios abriría las puertas. El Señor fue respondiendo una a una sus peticiones, y para la sorpresa de Carey, su esposa aceptó el desafío de viajar con él, antes de que el navío partiese.

Una vez en India, todo seguía siendo difícil, su esposa no compartía el ministerio, sufrió de extrema soledad, por un periodo de aproximadamente dos años no le llegó ninguna carta desde Inglaterra y muchas veces careció de dinero y alimentos para sustentar a su familia. Sin embargo, su gran capacidad lingüística, le ayudó a aprender rápidamente los idiomas locales, entre ellos el bengalí, lo cual le abrió puertas para enseñar en el colegio de Fort Williams, donde permaneció por más de 30 años, y además fundó el colegio de Serampore para los obreros.

Sus contribuciones no solo se limitaron al área de la educación, sino también en la agricultura, horticultura y botánica, creando varios libros, algunos de ellos, considerados obras maestras. Pero su aporte más significativo fue la traducción de la Biblia a las más de 30 lenguas nativas que logró aprender y hablar con fluidez en los 41 años que sirvió como misionero en India, además fue nombrado traductor oficial del gobierno, escribió varias gramáticas hindúes y compiló diccionarios en lengua bengalí, maratí y sanscrito.

La clave de su tremendo éxito fue su perseverancia y su capacidad de economizar el tiempo, se escribe de él “desempeñaba estas tareas hercúleas sin poner en riesgo su salud, porque se aplicaba metódica y rigurosamente a su programa de trabajo, año tras año… y no dejaba que absolutamente nada lo distrajese".

Guillermo Carey falleció a los 73 años de edad, cuando él llego a India se le negó la entrada, sin embargo, cuando despidieron sus restos, el gobierno ordenó que se izasen las banderas a media asta, para honrar la memoria de un héroe que había hecho más por la India que todos los generales británicos.

Con todo el éxito y el reconocimiento que le dieron en sus últimos años de vida, Carey es un ejemplo para nosotros de humildad, ya que nunca se enalteció, sino que siempre le dio la gloria a Dios a través de su esforzado y excelente servicio.

Equipo Ministerio de misiones Iglesia Renacer
Datos biográficos extraídos del libro “Biografías de grandes Cristianos”, Orlando Boyer